Lucha por la tierra y contra los desalojos. Ahora: Cerro Libertad

En defensa de las gentes que vuelven a la  tierra a alimentarse, a alimentarnos. En apoyo del proyecto agroecológico Cerro Libertad, que ocupa y recupera tierras que el BBVA tenía abandonadas e improductivas. Porque en Andalucía la tierra está en manos de terratenientes que la usan para mantener el poder y precarizar a las jornaleras. Porque las gentes del Cerro Libertad demuestran con su trabajo y su ilusión que otro modelo es posible. El 14 de marzo, todas con el Cerro Libertad, a las 11 concentración en la oficina BBVA

La lucha por la tierra es más actual que nunca

Nos encontramos en un sistema capitalista ecocida, que en su vertiente neoliberal inunda todas aquellas esferas de la vida que le permitan reproducirse. Así, elementos básicos de la la tierra, pasan a ser valoradas económicamente cuando se prevé obtener algún tipo de ganancia económica de ellos. En este sistema, las cadenas agroalimentarias, esos circuitos
que conectan la producción de alimentos, su transporte, conservación y consumo, son incorporadas en los procesos de acumulación del capital solo cuando pueden ser rentables.  Cuando la tierra que debe ser trabajada, deja de tener un interés económico, se desvaloriza y abandona a su suerte, sin importar los usos que fuera de la lógica económica, se le puedan dar.

Sin embargo, la tierra siempre está ahí, porque la gente necesita comer. El perpetuo objetivo de obtener ganancia se materializa con especial atención a nivel global con la tierra. Si para la bio-región de Madrid la dificultad de acceso a la tierra tiene que ver con la urbanización expansiva como vimos en la entrada de nuestro blog “Sin tierra, no hay agricultura”, para el caso de Andalucía la tierra es usada por el terratenientismo para mantener el poder (66% de la tierra en manos del 6% de los propietarios en Andalucía), y con ello precarizar a las jornaleras que viven de la tierra. Esta última dinámica, la concentración de tierras en Andalucía, es una realidad actual contra la que movimientos como el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) luchan constantemente y denuncian que este empobrecimiento viene ligado al abandono de las tierras y a la precarización máxima de las trabajadoras sin tierra. Solo por dar un ejemplo, actualmente cerca del 40% de las grandes fincas andaluzas están en manos de bancos, los terratenientes del siglo XXI.

El Cerro y el BBVA

Una de las luchas actuales del SAT se sitúa en la finca “El Aguardentero” de Jaén, propiedad del BBVA, que la tenía abandonada durante más de 5 años, y que fue ocupada por sindicalistas con el fin de ejercer su derecho al trabajo y a la tierra como sustento. Este proyecto de ocupación por parte de más de 200 jornaleras dio origen al “Cerro Libertá”, una reconstrucción agroecológica de una finca de 74 Ha, en su mayoría olivar, y cuyo dueño (el BBVA) seguía cobrando la subvención europea. Tras casi un año de vida, el proyecto se enfrenta a un desalojo con sentencia para el 19 de marzo, y así volver al propietario original. Todo esto en una de las provincias más castigadas de Andalucía, Jaén, con índices de paro máximo de la región, lo que hace imperativo poner la tierra en manos de quien la trabaje.

El BBVA y su política sostenible

Los principales agentes de esta economía global, las corporaciones, están en pleno proceso de descomposición enmascarada: rompen su gran estructura empresarial para tejer una red de muchas empresas de menor tamaño con funciones económicas y administrativas muy específicas, lo que les permite infiltrarse en actividades y dinámicas particulares. Así, departamentos que antes formaban parte de la matriz empresarial son disueltas y reconstruidas, esta vez en forma de subcontrata externa, flexibilizando el empleo y enmascarando las intenciones de la matriz corporativa. Esto les permite acceder a concursos, recibir subvenciones e incluso evitar confrontaciones u oposiciones en caso de negociación.

Un ejemplo de este quehacer corporativo renovado sucedió hace pocos días a raíz del 3º Plan de Agrocompostaje que implementa la Asociación hermana Economías Bio-regionales en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. Los Planes de Agrocompostaje en Madrid vienen siendo considerados exitosos, tanto en la cantidad de la gente implicada, como en la cantidad de residuo orgánico recirculado a las huertas agroecológicas implicadas en los proyectos. Esta espiral que incorpora a más y más gente resulta suculento para el gran capital, que puede conseguir “verdear” su imagen si consigue infiltrarse en estos proyectos. Como dijimos antes, la atomización en pequeñas empresas es una buena manera para presentarse y acaparar espacio sin que se sepa quién está detrás de la fundación. Pero, en particular ¿Cómo se acercan?

La falacia de la sostenibilidad corporativa

Hace pocos días llegaba al email de nuestra plataforma un mensaje de una empresa de nombre rimbombante (CBRE GWS Facility Management, Critical Services and Sustainability – CRE) con sede en la ciudad del BBVA de Madrid, en donde indicaban en un tono muy amable la intención de participar en el 3º Plan de Agrocompostaje. Resulta que la ciudad del BBVA genera residuo orgánico de alta calidad, que posteriormente tritura y deposita en un contenedor específico. Esta materia orgánica sería ideal para el Plan de Agrocompostaje, ya que presenta muy bajo contenido en contaminantes por su alto nivel de separación.

Esta acción, lejos de ser inapropiada o esquizofrénica, muestra la manera en que las corporaciones intentan apropiarse de todo lo que les sea útil a su paso, incorporándose al compostaje comunitario si eso les permite mejorar su imagen. La empresa, vinculada obviamente al BBVA, cumple su función: mientras el BBVA se pone un premio a la sostenibilidad, a no muchos kilómetros asienta la estructura terratenientil de la Andalucía, desposeyendo a las andaluzas de su derecho al trabajo y a su tierra, así como eliminando prácticas agroecológicas que incrementan realmente la sostenibilidad.

Mientras que el Cerro Libertá, con casi un año de vida, se enfrenta a un proceso de desalojo impulsado por el BBVA con sentencia establecida para el 19 de marzo, esta misma empresa pretende incorporarse al Plan de Agrocompostaje, intentando “comprar” la sostenibilidad y verdear su cara. La intención del BBVA no es otra que abandonar el terreno a su suerte, mientras cobra la subvención, algo que prefiere hacer antes que dejársela a las jornaleras para que la trabajen y puedan vivir, por lo que nuestra pregunta al BBVA es, ¿Por qué no, en vez de incorporarte al Plan de Agrocompostaje, permites a las jornaleras del Cerro Libertá cultivar la tierra?

Por qué debemos tejer redes

Mirando las luchas desde lo local no es fácil conectar lo que hace el BBVA en Madrid y lo que hace en Jaén. Pero ambas son distintas caras de la misma moneda: el acaparamiento de proyectos de base agroecológica y el empobrecimiento organizado de la gente que trabaja el campo, una manera de “acumulación por desposesión” como diría David Harvey. Por eso mismo, desde los movimientos agroecológicos ampliamos miras y tejidos desde abajo, utilizando la agroecología como herramienta que nos hermana con las compañeras del SAT en su lucha contra el desalojo y por la continuación del proyecto del Cerro.

El 14 de marzo el Sindicato Andaluz de Trabajadores convoca concentraciones en las sedes del BBVA para oponerse al desalojo del Cerro. Posteriormente, el 17 de marzo comenzará una marcha desde la sede del BBVA en Jaén hasta el Cerro Libertad, concluyendo el día 19 para resistir la orden de desalojo en firme de ese mismo día. Si quieres colaborar en alguna de las actividades propuestas no dudes en escribirnos al correo
madridagroecologico@gmail.com.

One thought on “Lucha por la tierra y contra los desalojos. Ahora: Cerro Libertad

  • 13 marzo, 2018 at 1:04 am
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    ¡Jaén, levántate brava!

    Toda la solidaridad desde México, donde la consigna de Emiliano Zapata es Tierra y Libertad. En Cerro Libertad. Jaén que Miguel Hernández a través de Paco Ibañez puso en la mente en muchas partes de América Latina lo siguiente cuando escuchamos Jaén y cantamos

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    decidme en el alma: ¿quién,
    quién levantó los olivos?

    No los levantó la nada,
    ni el dinero, ni el señor,
    sino la tierra callada,
    el trabajo y el sudor.

    Unidos al agua pura
    y a los planetas unidos,
    los tres dieron la hermosura
    de los troncos retorcidos.

    Levántate, olivo cano,
    dijeron al pie del viento.
    Y el olivo alzó una mano
    poderosa de cimiento.

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    decidme en el alma: ¿quién
    amamantó los olivos?

    Vuestra sangre, vuestra vida,
    no la del explotador
    que se enriqueció en la herida
    generosa del sudor.

    No la del terrateniente
    que os sepultó en la pobreza,
    que os pisoteó la frente,
    que os redujo la cabeza.

    Árboles que vuestro afán
    consagró al centro del día
    eran principio de un pan
    que sólo el otro comía.

    ¡Cuántos siglos de aceituna,
    los pies y las manos presos,
    sol a sol y luna a luna,
    pesan sobre vuestros huesos!

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    pregunta mi alma: ¿de quién,
    de quién son estos olivos?

    Jaén, levántate brava
    sobre tus piedras lunares,
    no vayas a ser esclava
    con todos tus olivares.

    Dentro de la claridad
    del aceite y sus aromas,
    indican tu libertad
    la libertad de tus lomas.

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