El PAT (“projet alimentaire territorial”) de Mouans-Sartoux : Un modelo de soberanía alimentaria

Mouans-Sartoux es una comuna del Sur de Francia, donde se ha desarrollado un programa muy interesante : con el objetivo de lograr que el 100% de frutas y verduras en los comedores escolares sean ecológicas, y conseguir una seguridad alimentaria, el Ayuntamiento contrató a agricultores. Apoya así la transición ecológica local con canales cortos. Te lo contamos.

La ciudad : 

El municipio de Mouans-Sartoux se ubica en la aglomeración de Grasse, cerca de Cannes. Es una región muy turística, haciendo la tierra escasa y cara, lo que hace desaparecer la agricultura. El municipio cuenta con unos 10 000 habitantes, con un consejo municipal con unos 30 concejales.

El proyecto : 

En 2005, la municipalidad compró el terreno de Hautes-Combes, a las puertas de la ciudad, con el objetivo de preservar las tierras e impedir el desarrollo de urbanizaciones de viviendas. En 2010 empezó la experiencia de la “régie municipale” (=‘gestión alimentaria municipal’) : los cultivos de estas tierras, que contaban con certificación ecológica Ecocert, se destinaron al suministro de los comedores escolares del municipio.

Hoy en día, cuenta con 3 agricultores asalariados que producen 25 toneladas de frutas y verduras cada año, suministrando el 85% de las verduras frescas y ecológicas de los comedores de tres centros escolares y con el objetivo final de lograr una autonomía alimentaria total.

Se sirven más de 1.000 comidas cada día, preparadas en una sala de elaboración equipada con una cámara frigorífica para congelar y todo lo necesario para enlatar los productos de verano, que quedan en conserva esperando a que reinicie la actividad escolar en la escuela. 

Así, el municipio ha logrado una alimentación local, ecológica y justa, sin aumentar sus costes: 

→ en Francia, la media del coste de materias propias de una comida no ecológica es entre 1,5€ y 2€, mientras que cuesta 2,01€ en Mouans-Sartoux (y ecológico) (cifras de 2017).

→ el precio total de una comida (producción, preparación, servicio, pero también administración y acompañamiento de escolares durante la comida) es de 11,77€, aunque las familias pagan según su nivel económico entre 2€ y 6,6€ (precio medio : 3,5€)

El ayuntamiento logró estos precios asequibles gracias a :

  • una reducción de 80% del despilfarro alimentario
  • una política estricta sobre las compras : no se compra si no se sabe el precio exacto
  • una reducción del consumo de carne: se ofrecen 2 comidas por semanas sin carne, una de ellas con proteínas vegetales
  • el ánimo, la formación y el placer de las personas empleadas en las cocinas, son otro elemento muy importante

Investigación : 

El proyecto de Mouans-Sartoux también apoya a la investigación en centros de estudios, en los ámbitos del derecho a la alimentación, la sociología, la agronomía, la innovación sostenible y la iniciativa empresarial. Se construyeron vínculos con investigadores para tomar la ciudad como campo de experimentación, por ejemplo sobre la salud o más las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

Sensibilización : 

Este proyecto va acompañado de herramientas de sensibilización: los niños y niñas reciben una educación sobre el uso de los alimentos, la reducción del despilfarro alimentario y del plástico. Gracias a este programa, les gusta comer espinacas y acelgas, por ejemplo, y están satisfechas con su alimentación. Se encargan de separar los residuos después de la comida, que son después pesados para ser evaluados. También existen huertos pedagógicos, mantenidos en gestión compartida por 18 clases (600 estudiantes en total) y por las personas beneficiarias de la tienda social de la ciudad. Se pueden visitar los cultivos y las salas de preparación, permitiendo a los niños y niñas entender el vínculo entre la tierra y el plato. Y también recordarlo a las personas adultas, que son bienvenidas en las visitas. De hecho, forman parte de la acción colectiva: nuevas recetas de verduras que aprenden en talleres de cocina y participan en desafíos “Casas con alimentación positiva” que propone la MEAD (Maison d’Éducation à l’Alimentation Durable = “Casa para la educación a la alimentación sostenible”).

Así, un Observatorio de la Alimentación Sostenible, creado en 2012, que estudia los efectos de esta política sobre los hábitos alimentarios de las familias de la ciudad, ha podido observar que más de un 87% (resultados de 2019) han evolucionado hacía hábitos más sostenibles.

NB : La MEAD recibe financiación de fondos europeos de varios proyectos, del plan France Relance y otros fondos franceses de desarrollo (en particular el PNA=Programa Nacional para la Alimentación), por la fundación Daniel y Nina Carasso, y más de diez otros partenariados. Estos fondos son vitales para su sostenibilidad.

Gobernanza :

Respecto a la gobernanza de este “PAT”, un comité directivo fue creado, compuesto por 20 a 30 personas, los dos tercios con financieros, partenariados o investigadores y el último tercio con ciudadanos, comerciantes, asociaciones locales y otros, según las temáticas discutidas. Se reúne dos veces por año para evaluar las acciones pasadas y hablar de los proyectos futuros. Por otra parte, un seminario se organiza una vez al año con los concejales y el equipo técnico de la MEAD para asegurarse de una buena coherencia de los proyectos. Finalmente, grupos de trabajos reúnen de manera más irregular los equipos implicados sobre diversas temáticas y partenariados. Además, el PAT queda relacionado con los territorios alrededor, apoyando las iniciativas que crecen cerca.

Este ejemplo da mucha esperanza, constituyéndose en un modelo, demostrando lo que es posible desarrollar con voluntad y decisiones políticas. Esto es icónico gracias a Gilles Pérole, el teniente de alcalde, que juega un papel importante en la difusión del modelo al nivel regional tal que nacional y europeo, y a la salarización de los agricultores, una idea fuerte que les permite tener una seguridad de trabajo y un salario estable, en una profesión muy difícil (en Francia, cada dos días, un agricultor se da la muerte). Pero existen cientos otros ejemplos de sistemas alimentarios territoriales que funcionan bien y que permiten progreso hacia la seguridad alimentaria y la alimentación sostenible y sana para todxs. Son de varios tipos y gestión, no todos iniciativas del ayuntamiento como el de Mouans-Sartoux que tiene una gobernanza ‘top-down’: muchos proyectos, al contrario crecen gracias a movimientos ciudadanos (‘bottom-up’). Si quieres conocer más de esto, lee este estudio y si te inspira, ¡no dudes en juntarte a la planificación para un Consejo Alimentario en Madrid !

Fuentes

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