Respuestas a la emergencia alimentaria: agroecología para cambiar un futuro incierto

El Hambre ya estaba ahí

La crisis ha puesto al descubierto la fragilidad de nuestro modelo de desarrollo y ha sacado a la luz que algo tan esencial como una comida adecuada no está al alcance de todo el mundo. Ya en marzo, al comenzar el confinamiento, se pusieron de manifiesto alguna situaciones críticas en el estado de alarma: menores con beca comedor que al cerrar los colegios quedaban sin esa SU comida diaria caliente y nutritiva, los bancos de alimentos en situación complicada porque sus volutanrixs son sobre todo personas mayores que de pronto no podían salir de casa, inmigrantes sin papeles y sin ingresos sin poder realizar actividad alguna, o mayores sin atención, aisladxs en sus hogares. 

El COVID19 no ha hecho sino agudizar los problemas de quienes ya estaban mal y ha alcanzado a nuevos grupos sociales. Las estimaciones del Banco de Alimentos apuntan a que estimó que han aumentado al menos un 30% las peticiones de demanda de ayuda

La crisis ha agudizado el problema y lo ha extendido a nuevos grupos . Pero el hambre ya estaba ahí. El informe de Hambre e Inseguridad Alimentaria en la Comunidad de Madrid, presentado en abril 2020 por el Observatorio para la Garantía del Derecho a la Alimentación-Carta contra el Hambre, lo dice claramente:

Antes del COVID

  • persistía el hambre a pesar de la recuperación económica y afecta al 2,1% de la población madrileña,138.100 habitantes
  • El 14,4% de la población sufría inseguridad alimentaria, 400.000 inseguridad severa y 540.000 inseguridad leve
  • Inseguridad alimentaria va de la mano de la exclusión social y de la inseguridad habitacional. Afecta más a hogares con menores, familias numerosas, población extranjera o de etnia gitana
  • Hay correlación entre desempleo de larga duración e inseguridad alimentaria, pero esta también afecta a personas con empleo. Casi el 30% de españolxs con inseguridad alimentaria severa estaba trabajando la semana anterior.

A la hora de plantear “Los problemas de hambre e inseguridad alimentaria responden a causas estructurales que requieren no sólo actuaciones coyunturales (y de emergencia) en momentos de crisis, sino medidas políticas y económicas de mayor calado para asegurar el derecho básico a la alimentación”

Respuestas solidarias a la crisis

Con el estado de alarma, hubo una rápida reacción por parte de colectivos y entidades. Comenzaron a verse respuestas, con distintos niveles de autogestión y articulación.-    

REDES DE APOYO. La irrupción de necesidades ha ido acompañada de una explosión de  la movilización vecinal autogestionada. Normalmente, a partir de espacios sociales y colectivos ya organizados, redes de solidaridad popular o despensas solidarias. Desde los barrios las redes vecinales de apoyo mutuo de los barrios de la capital han distribuido alimentos a más de 5.800 familias diferentes, que representan a más de 20.000 personas. Cifras importantes, comparándolas con la población atendida por el ayuntamiento de Madrid (30.000 personas) queda clar

COSECHAS SOLIDARIAS. Entrega de cestas de la red de huertos a colectivos vulnerables, Adelfas, 40 fanegas, Alameda de Osuna, Cuña Verde Moratalaz, Esta es una plaza, Huerta Eugenia… hasta Retiro .. 21 huertos, 18 comunitarios y tres municipales participan en esta iniciativa. “alizado un esfuerzo para coordinarse y conseguir que no se echaran a perder todos los cultivos durante la situación de confinamiento y llegue a los hogares que no tienen acceso a una alimentación saludable”

COCINAS SOLIDARIAS. Han surgido varias durante la crisis. Una de ellas, la Escuela de Hostelería Santa Eugenia de Madrid en Santa Eugenia cuenta con un equipo de unos 70 voluntarios para preparar y entregar 2.500 bocadillos («que pesan medio kilo, porque para muchos es su único sustento al día y van con ensaladas y legumbres») y 6.000 comidas diarias, en las que se cuida el equilibrio de carbohidratos, proteínas y vegetales. 

ALTERNATIVAS DE CONSUMO SOLIDARIAS. Grupos de consumo, cooperativas integrales, redes alternativas han aportado parte de sus cestas semanales a cocinas, despensas y redes de apoyo a colectivos que quedan exlcuidos de los cauces institucionales, con especial atención a inmigrantes sin papeles. Ha habido muchos ejemplos, uno de ellos el de La Osa, que implantaron el modelo de cesta colectiva: “cualquier persona puede comprar A COSTE productos de la tienda para dejarlos en la cesta que se entrega en el bar de Adrián para sumar ingredientes a los menús que están repartiendo en el local y en casas a los más vulnerables dentro de los vulnerables”.

Desde 2D-La Osa a Refood

Peticiones en saco roto… lecciones para anticipar el futuro

La respuesta solidari ha sido enorme, las instituciones lo han reconocido. Pero la respuesta surgida de la inmediata necesidad no sustiuye la responsabilidad exigible a lo público. Las alabanzas a la respuesta vecinal contrasta con el rechazo a sus demandas, la Comunidad hizo oidos sordos a la denuncia de los menús Telepizza para menores vulnerables, el Ayuntamiento de Madrid rechaza la petición de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) de abrir con carácter urgente cocinas de centros públicos.

En Madrid Agroecológico abrimos un proceso para conectar agroecología y despensas solidarias y trabajamos con el Observatorio ODA-MAdrid para transformar los modelos de protección “que contribuyan a la soberanía alimentaria en lugar de reforzar el sistema alimentario global que agudiza la desigualdad y las dependencias. Estamos explorando los criterios que tendrían que cumplir estos modelos de protección, por ejemplo en lo que se refiere a control de recursos y toma de decisiones y cómo evitar que la co-gestión de las políticas se asimile a la dejación de responsabilidades desde el sector público”.

Terminamos con un escrito que llega desde la Red de cuidados de La Prospe

No somos la mano de obra barata de las instituciones. No somos la tapadera de las deficiencias de las Juntas Municipales.  No somos los sustitutos de las  carencias de los Servicios Sociales, infradotados desde hace años por las instituciones. No somos el parche que cubre un modelo público jerarquizado, debilitado y mercantilizado que le da la espalda a la vida.

Somos el cuidado ante la adversidad entre los próximos. Somos el afecto vecinal horizontal. Somos la solidaridad como ternura de los pueblos. Somos el impulso que une vidas en cadena de solidaridad. Somos el apoyo mutuo entre el pueblo antes, durante y después de esta crisis #Soloelpueblosalvaalpueblo

El campesinado nos sigue alimentando en la pandemia

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